Los habitantes del territorio haciendo el mapa, esto pasa pocas veces en la historia, cualquiera sea el ámbito de la misma. El trabajo iniciado en las mesas convocadas por el colectivo Resiliencia en coordinación con la dirección de culturas del municipio de Santa Cruz está definiendo la geografía cultural de Santa Cruz y planteando los caminos a seguir en este mapa, en el cual diversos actores de las artes y la cultura convergen, para dialogar y construir participativamente la ley municipal de culturas, artes y patrimonio a partir de una metodología que permite identificar rutas críticas y soluciones viables, dadas por la misma ciudadanía. Sin duda, una metodología que recoge todas las voces, verdaderamente democrática.

Desde estas mesas se ha iniciado un ejercicio ciudadano que nos acercará a la medición y establecimiento de ciertos estándares de calidad, del tipo de cultura, arte y gestión municipal que queremos como ciudadanía (Culturabarómetro). La participación ha sido tanto presencial como online mediante el grupo de WhatsApp en la mesa de Artes literarias, lo cual permitió la participación de quienes no estábamos en Santa Cruz, con aportes puntuales en torno a la literatura y la cadena del libro, las políticas de lectura, bibliotecas, etc. Las moderadoras de este grupo online fueron muy precisas durante las intervenciones, preguntas, aportes, lo cual optimizó el uso del recurso tecnológico para el logro del objetivo: recoger aportes para la mesa e involucrar al sector dentro y fuera de Bolivia.

Durante los videos seguidos en redes y la cobertura de Radio Santa Cruz se observó la viabilidad de las demandas planteadas en las diversas mesas de trabajo, sobre todo la enorme necesidad de establecer un marco jurídico que genere relaciones profesionales entre los artistas y la municipalidad, la urgencia de un marco jurídico que proteja al artista, al gestor, como una figura jurídica con derechos y deberes reconocidos en la ley del trabajo, para que dejen de estar largados a su suerte. Así mismo se hizo evidente la necesidad de denunciar constantemente y con tenor #ToleranciaCero la corrupción y el mesianismo con el cual se administran los cargos culturales y artísticos, sin competencia de méritos, sin consulta al sector, éstos abundan en los tres niveles de gobierno en Bolivia, en distintas regiones, cada uno con sus variados desatinos políticos partidarios.

El siguiente paso para seguir trabajando en la ley de culturas, artes y patrimonio será desarrollar una malla (cuadro) de: recursos, actores, avances en presupuesto y actualización presupuestaria, identificar con precisión a qué administración municipal le corresponde tal o cual competencia, así como a otras instancias de gobierno, que pueden ser departamentales o del ministerio de educación, culturas; dado el centralismo y las autonomías centralizadas de Bolivia, causa de un viciado presidencialismo que como sistema de gobierno ya no sirve, genera egos tragones como los que tenemos instalados en las distintas gestiones de gobierno nacional, departamental y municipal.

Desde esa malla sistematizada, en diversas áreas artísticas, culturales y patrimoniales, que sirven de Culturabarómetro inicial, se establecerían criterios, medidas, estándares, que resultarían en diagnóstico municipal de culturas, el cual habrá sido elaborado por la misma ciudadanía en estas primeras mesas de trabajo, así como en las que se trabajarán en los distritos municipales de la ciudad.

El Colectivo resiliencia ha marcado un hito histórico, al entablar un trabajo coordinado con el municipio, sabemos que el colectivo seguirá firme su lucha, sin embargo, no está de más recordarle el siguiente paso al municipio: asumir un compromiso presupuestario y de transparencia, para consolidar la calidad de este proceso, junto al Colectivo Resiliencia, que está realizando la demanda y asumiendo la transformación de una realidad política, social, cultural.

Los siguientes pasos serán: a) que cada mesa de trabajo tenga esta malla llenada, con una lista de profesionales de cada área, que podrían coordinar las consultas ciudadanas distritales de cada área: artes escénicas, artes literarias, gestión cultural, etc., b) generar una lista de preguntas para los vecinos de cada distrito, en torno a lo que quieren para artes, culturas y patrimonio, para ampliar la participación y el impacto del proceso cultural que estamos viviendo, c) exigir al municipio cruceño que asuma una política de evaluación de calidad de todos los programas, proyectos y actividades culturales, patrimoniales, artísticas de Santa Cruz en los próximos años de su historia, d) establecer desde este diagnóstico los estándares para medir avances en las distintas áreas que se establezcan y prioricen, con presupuestos diseñados en coordinación con un plan de trabajo articulado con organismos internacionales (PNUD, UNESCO, CEPAL, etc.). No puede ser que la ciudad con mayor crecimiento de Bolivia esté desarticulada y no participe de los fondos internacionales de culturas, artes, patrimonio, educación.

El Colectivo Resiliencia ha marcado el hito de convocar las mesas de trabajo, establecer una metodología, sistematizar lo recogido, articular sectores y recordarle al municipio sus responsabilidades y las necesidades de los distintos sectores, respecto al modo de asumir los presupuestos y proyectos de la cultura para Santa Cruz en el Siglo XXI.

Es clave convocar en las mesas distritales, a los vecinos y juntas vecinales, quienes serán finalmente los depositarios de los proyectos y acciones, a las familias de los distritos y barrios, puerta a puerta, preguntarles qué quieren y con estos actores en el escenario, seguir marcando los lineamientos de la agenda de trabajo para los próximos meses del 2019.

Si te interesa seguir más detalles de las acciones del Colectivo Resiliencia entrá aquí: https://www.facebook.com/resiliencias.scz/

¡Felicidades Colectivo Resiliencia por el gran trabajo y la lección de Democracia!

 

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