Desde la cuna laboriosa de mi CreActividad reflexiono: Todo puede cambiar con solo 15 minutos de meditación al día (estar en tu centro, hacer lo que amas y te hace bien, y como te hace bien, lo irradias hacia los demás, eso es meditar). Vos Presidente, vos que quieres ser un día presidente, vos ministro, vos diputado, vos empresario, vos , nosotros, yo ciudadano, todas las edades, en el micro, en el trabajo, en la calle, en la casa… todos los colores, y si vamos por Bolivia y desde allí por el mundo, formando un campo energético que limpie las memorias de resentimiento, rechazo y falta de aceptación por parte de quiénes detentan el poder y lo asumen desde el miedo a perderlo, y no desde el sentido de bien común y buena voluntad….Y si ustedes, los que ahora están allí, aceptan que hay ciclos y viene bien una pausa, trabajarse a sí mismos, asumir su rol histórico desde un sentido de profunda transformación personal y si aprovechan el momento para entenderse y gobernar los desafíos interiores y miedos, liberarse de ellos y luego sin resentimientos, ni enojos, cuidar desde la plenitud y la humildad un país, porque un país antes que gobernado… debe ser cuidado.

El desafío en esta ocasión es: ser laboriosos en transformarnos, uno a uno en el ciudadano que se gobierna a sí mismo, gobernarnos de modo tal que el gobierno institucionalizado deje de ejercer el poder que ejerce sobre nuestros destinos, porque nuestra conciencia es tal, que ningún gobierno nos burlará más.

Es momento de recordarnos que el Estado somos cada uno de nosotros y el gobierno es un servidor del pueblo, es momento de dejar de idolatrar y alimentar caudillos, porque esos tiempos ya sucedieron, y bastante podemos aprender de la historia, es tiempo del LIDERAZGO DE LA CONCIENCIA, esto ya no es asunto de gobiernos ni de partidos políticos que inventar, ni de líderes, egos, ídolos que atragantar, es un llamado a ejercer nuestro propio liderazgo de la conciencia, es momento de que cada uno se haga cargo de sí mismo, se atuoevalúe como ciudadano-humano, asuma pensamientos, actitudes y rutinas respetuosas consigo mismo y el entorno, para adquirir así hábitos que le permitan ser y dejar ser desde la ética del cuidado, desde el país donde nos ha sido dado nacer, vivir y crecer, que al igual que el mundo entero nos necesita plenos, concientes, con sentido común y de bien común, sensatos y lúcidos en nuestros actos y desiciones.

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