En Diálogos del silencio, la joven escritora Claudia Vaca acepta con increíble valentía el desafío de narrar la maduración de la conciencia. No se trata solo de acompañar el crecimiento de Annie, la protagonista de una vida articulada por circunstancias externas ordinarias y un mundo interior extraordinario, sino más bien de desandar con ella los múltiples caminos hacia ese momento ciego y luminoso, fetal, en el que nada ha sucedido y todo está por suceder.
La Annie amniótica y llena de sabiduría que esta novela nos presenta en distintas epifanías nos recuerda una verdad einsteiniana: el tiempo es una alucinación continua. Para dominar esa alucinación, Claudia nos invita a pensar e imaginar cuánticamente muchas posibilidades para una sola existencia, nos invita a una cierta locura.
Venimos al mundo para vencer y conquistar esa enorme montaña de olvido, cavar en ella, perforar un túnel y retornar a las lúcidas partículas elementales que una vez fuimos, tal parece ser la consigna de Annie. Por suerte, en ese recorrido en espiral la conciencia nunca está completamente sola; le basta con reconocer en el otro a un maestro. Así, el ex novio, la madre ausente, el hijo no deseado, la amiga de paso, pueden ser justo aquello que Annie necesita para crecer.
El tema al que se arroja Claudia Vaca en esta su ópera prima es urgente y universal: la conciencia y el espíritu como dos magníficas serpientes enhebradas. Y por eso, y porque es importante violentar la agenda de la imaginación literaria ya establecida, celebro su arte y su pasión.

Comentario de contratapa por: Giovanna Rivero

ILUSTRACIONES de Veronica Lis (Portada) y Roxana Hartman (Interiores)

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